Seleccionar página

Helado Negrito Casero

Wifi, dulce Wifi! Ya estamos de vuelta en casa, y tengo un montón de recetas pendientes, que me ha resultado imposible publicar desde Ayamonte. Donde pasamos las vacaciones no hay ni pizquita de cobertura, así que todas las recetas que tenía preparadas para el verano (algunas desde el año pasado!) se han quedado ahí estancadas… Y como no quiero que se queden ahí más tiempo, hoy traigo dos: en esta entrada anterior encontraréis la receta de los conos caseros, sin huevo y con solo tres ingredientes, tal y como os prometí en el último post. Y en esta nueva entrada, os cuento qué hacer con esos conos.

Lo bueno de haber estado casi un mes “desconectada” es que he tenido mucho tiempo para leer. Y hemos aprovechado los niños y yo para repasar algunos libros de Roald Dahl, hemos terminado “Charlie y la fábrica de chocolate” y “Matilda”. Una de las cosas que más me gusta de Dahl es su fina ironía, y su manera elegante de insultar:

– “Mi querida merluza, vaya a que le frían la cabeza” (Charlie y la fábrica de chocolate)
– “Fiona tiene la belleza glacial de un iceberg, pero al contrario de lo que sucede con éste, no tiene nada bajo la superficie” o “Los saltamontes, curiosamente, tienen los órganos auditivos a ambos lados del abdomen. Su hija Vanessa, a juzgar por lo aprendido este curso, carece de órganos auditivos” (Matilda)

Y ello me ha llevado a acordarme de Shakespeare, que también era un gran insultador. Sirva a modo de ejemplo su “I do desire we may be better strangers” en As you like it (algo así como “Me encantaría que nos desconocieramos mejor”).

Justamente el otro día encontré un artículo que hablaba de cómo se insultaban entre sí algunos escritores, que me gustó más que encontrarme 20 € olvidados en un pantalón (bueno, quizá exagero. Depende de si es a final de mes o no). Comparto algunos de los mejores insultos con vosotros. Porque si tienes que insultar, mejor hacerlo con estilo 😛

– Thomas Babington, sobre Sócrates: “Cuanto más lo leo, menos me extraña que lo envenenaran.”
– Mark Twain sobre Jane Austen (que me encanta!): “Cada vez que leo Orgullo y prejuicio me entran ganas de desenterrarla y golpearle en el cráneo con su propia tibia.”
– Lawrence Durrell sobre Henry James: “Si tuviera que elegir entre leer a Henry James y que apretaran mi cabeza entre dos piedras, elegiría lo segundo.”
– Truman Capote, sobre James Jones: “Me enviaron esa mierda de De aquí a la eternidad. Y con lo mierda que es, me extraña que el hombre que la escribió tenga esa extraordinaria pinta de estreñido”. Truman Capote.
Y por último, una frase que dicen que Ortega y Gasset dijo de Salvador de Madariaga, y que estoy segura de que usaré mucho: “Es tonto en 5 idiomas”


Cornettos caseros

Cornettos caseros


Y en cuanto a la receta. Lo más difícil ha sido ponerle nombre. Lo de “Negrito” que era como se llamaban en mis tiempos, no me convencía, justamente por si a alguien le parecía un insulto. No quería usar marcas comerciales tipo “Cornetto”, que cada vez que veo el anuncio me acuerdo de este chico. Al final, después de una consulta popular en redes sociales, dudé entre “cucuruchos buenorros” o cornetes, e imaginé que lo segundo sería más descriptivo. O no.

Por otro lado, no pasa nada si no tienes máquina para hacer conos. Puedes preparar estas dos recetas con conos comprados, de hecho aunque en la entrada anterior os doy la receta para hacer los conos caseros, los que veis en estas fotos son comprados. Así no tenéis excusa para no prepararlos.

Eso sí, os invito nuevamente a que os animéis a hacer el helado casero. Aquí tenéis mi receta favorita de helado de vainilla. Y si queréis hacer helado de chocolate, podéis preparar la misma receta, pero añadiendo 150 g de chocolate negro troceado a la nata, una vez caliente y fuera del fuego. (Ambas recetas están también incluidas en mi libro Polos y helados)


Cornettos caseros

Helado Negrito Casero


{Cornetes caseros}

Preparación: 15 minutos

Cocción: 5 min + tiempo congelación

Raciones: 8 helados

Ingredientes

  • 8 cucuruchos (caseros o comprados)
  • 1 l de helado de vainilla o chocolate
  • 250 g de chocolate de cobertura negro (para fundir, postres,…)
  • 25 g de manteca de cacao (opcional)
  • 1 taza de crocanti de almendra
  • Preparación

    1. Comenzamos preparando los conos. Lo primero es que vamos a necesitar usar algo para que los conos se mantengan verticales. Yo uso un soporte para mangas pasteleras, pero si no tenéis, podéis usar vasos altos, o hacer agujeros en una caja para huevos. Y lo más difícil de la receta: conseguir un poco de hueco en el congelador, para congelar los conos de pie.
    2. Para evitar que se salga el helado por el agujerito del cono, y que este se humedezca y ablande por el helado, vamos a recubrir el interior con chocolate. Para ello, fundimos el chocolate troceado con la manteca de cacao (si la vamos a usar, ver notas) en un cuenco de plástico apto para microondas, programando de 30 en 30 segundos y removiendo de cada vez, hasta que esté totalmente disuelto. Dejamos templar
    3. Vertemos una cucharada de chocolate fundido en cada cono. Lo vamos girando para que el chocolate cubra toda la superficie interior del cucurucho. Añadimos más chocolate si es necesario. Ponemos el cono boca abajo sobre el cuenco para que caiga el chocolate sobrante. Los giramos, y vamos colocando los conos en el soporte que hayamos elegido, que nos permita mantenerlos de pie. Dejamos un par de minutos en el congelador para que solidifiquen.
    4. Una vez solidificado el chocolate, rellenamos el cucurucho con nuestro helado favorito hasta el borde. Podemos añadir alguna “sorpresa”: un kit-kat, un poco de salsa de chocolate, caramelo o fresa, … lo que se os ocurra. (Eso no, hombre). A continuación, decidimos qué tipo de cucurucho de helado queremos preparar: para el “Negrito” pasa al punto 4. Para el “Cornetto” pasa al punto 5. (sí, me encantaban los libros de “Elige tu propia aventura”)
    5. Con un sacabolas mojado en agua, sacamos una bola de helado y la colocamos en la parte superior del cucurucho, presionando bien. Tomando el cucurucho por la punta, lo sumergimos en el chocolate fundido. (Sin miedo: lo máximo que puede pasar es que se te caiga una bola de helado en chocolate caliente y te veas obligado a comértelo!) Inmediatamente introducimos el helado en el cuenco con el crocanti de almendra (o puedes espolvorearlo por encima). Colocamos el cono en el vaso o soporte que hayamos elegido, y lo llevamos al congelador hasta que endurezca. Repetimos el proceso con el resto de los cucuruchos
    6. Forramos los conos con papel de hornear formando un cono más alto, de manera que el papel sobresalga por la parte superior del cucurucho (ver foto porque me explico fatal). Rellenamos el cono de papel con helado a nuesta elección, y alisamos la superficie con una cuchara. Añadimos chocolate fundido, un poco de crocanti de almendra, y colocamos los conos en un soporte que nos permita mantenerlos verticales como explico al inicio de la receta. Dejamos en el congelador hasta que solidifiquen.
    7. Para conservarlos en el congelador hasta su consumo, una vez solidificado el helado y el chocolate, os recomiendo envolverlos en film plástico, de esta manera no cogen olores

NOTAS:

  • La manteca de cacao es opcional: sirve para que el chocolate fundido sea más líquido, con lo cual se logra una cobertura más fina y un mejor acabado. Pero la receta puede prepararse sin ella. La encontráis en tiendas de repostería
  • Si preparáis la receta con cucuruchos caseros, debéis tener en cuenta que tienen un tamaño mucho mayor que los cucuruchos comerciales
  • Si has preparado esta receta, y quieres enviarme una foto y tus comentarios para que los publique en el blog, por favor hazlo a través de este formulario .
  • Puedes seguir las novedades del blog a través de Facebook, o Twitter, o suscribiéndote aquí para recibir las recetas en tu mail