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Kinder bueno
Kinder Muy Bueno

Uno de mis pasatiempos favoritos cuando no puedo dormir (además de cogerme el libro electrónico con luz que es un inventazo) es pensar qué haría si me tocasen 5.000 millones de euros (la cifra varía realmente, es tanto dinero que me pierdo). Y me divierte mucho repartirlo: qué le compraría a todo el mundo que conozco, cómo ayudaría a personas que lo necesitan, … hasta vosotros tendríais regalito. Tampoco os hagáis muchas ilusiones porque es bastante improbable que me toque. Sobre todo porque nunca juego a nada. Pero os lo recomiendo como entretenimiento. Es mucho más benigno y navideño que entretenerte imaginando que eres el karma y tienes un coche para atropellar a quien se lo merece. Aunque esto también es bastante divertido.

El caso es que el otro día Maggie, una señora americana que trabaja como lectora y me ayuda con las clases en inglés en el instituto, después de ver unos vídeos motivaciones sobre perseguir tus sueños, nos hacía una pregunta: “Eres millonario porque te ha tocado un gran premio en la lotería, pero ya ha pasado ese primer momento en que repartes y regalas, y has satisfecho todos esos caprichos locos que tenías: te has comprado 10 coches, has dado la vuelta al mundo 20 veces,… De hecho, llevas 5 años siendo millonario, sigues teniendo dinero para aburrir…¿a qué te dedicarías cada día?”

Es curioso porque es verdad que cuando te imaginas que te toca un gran premio y te haces millonario de la noche a la mañana siempre piensas en el primer momento, el primer año quizás, pero no lo que viene después. A mí la pregunta me dejó descolocada y no he dejado de pensar en ella desde el martes. Todavía no tengo claro cómo me gustaría verme exactamente. Pero sé que involucraría un colegio para niños, con una forma de educar distinta y con clases de cocina. Y que me gustaría estar más en contacto con la naturaleza. Veo en ese colegio mucho verde, muchos niños, y muchos animales. Y muchas galletas y chocolate. Así que estoy contenta, porque aunque no soy millonaria, parece que lo que hago actualmente es muy parecido a lo que elegiría hacer en cualquier caso. Es mi sueño. Y eso también es un poco como que te toque la lotería…

Mientras que vosotros pensáis que haríais con vuestra vida si fueseis millonarios, vamos con la receta. Para formarme para hacer el libro “Chocolate”, entre otras cosas hice un curso en ESAH “Chocolate y Pastelería artística”. Al finalizar para obtener el título, teníamos que preparar varias tareas que conformaban el proyecto final. Y parte de ese proyecto final, era la realización de una pieza de chocolate en la que utilizásemos alguna de las técnicas aprendidas durante el curso.

Esta receta fue mi proyecto final, ya que incluye técnicas como el fundido y atemperado de chocolate, además de la realización de una ganaché (el relleno del kinder bueno, que es una ganaché de chocolate blanco y avellanas tostadas). Justamente fue la ganaché la que me dio más problemas. No por sabor, ya que conseguí varias recetas con un sabor similar al original, sino porque la ganaché humedecía el barquillo. Si consumías los Kinder Bueno en el mismo día no había problema, pero si los querías dejar varios días, el barquillo se notaba un poco “revenido”. Y claro, eso estropea toda la receta, que tiene que quedar con el barquillo crujiente.

Para evitar este problema de reblandecimiento del barquillo, tenemos varias opciones:
– Consumirlos en el día (si tienes el relleno listo, es una receta muy rápida de preparar)
– Usar crema de chocolate blanco y avellanas comprada (como Nocilla blanca). Esta crema no reblandece el barquillo. Como es la opción más sencilla, y a la que podéis tener acceso todos, es la que os propongo hoy.
– Añadir azúcar invertido y glucosa a la ganaché. Ambos productos tienen propiedades higroscópicas (atraen y retienen la humedad) y aportan estabilidad al relleno. Esta es la opción que está incluida también en mi libro “Chocolate”.

Para preparar la receta vais a necesitar estos moldes. Yo los compré en EEUU, pero por suerte Bea de Enjuliana los ha traído a España con lo cual os podéis ahorrar un dineral en gastos de envío. Si no los tenéis, o no los queréis comprar, solo tenéis que usar los moldes que tengáis en casa: moldes de turrones, bombones, tabletas de chocolate… incluso una cubitera para hacer hielos. Solo tenéis que recortar el barquillo con la forma que necesitéis. Yo he probado todas las opciones, y aunque el resultado final no tenga la forma de “Kinder Bueno”, es igualmente delicioso.

Volvemos sobre la cuestión del atemperado del chocolate: ¿es necesario? Necesario no, pero recomendable sí. ¿Por qué? Para obtener una barrita brillante y crujiente, que se desmolda con facilidad, y que no se deshace en cuanto la tocamos con los dedos. Para la mayoría de los métodos de templado hace falta un termómetro de cocina. Si no disponéis de él, os recomiendo usar un método de atemperado digamos “de andar por casa”, pero que funciona bastante bien. Ponemos el 75% del chocolate que vayamos a usar en un bol, y lo fundimos en el microondas como se explica en la receta. Una vez fundido, añadimos el 25% del chocolate restante, muy troceado. Removemos hasta que se haya disuelto completamente, y ya está listo para usar. Este método funciona porque la manteca del chocolate que se funde el microondas de manera muy suave no termina de perder del todo su estructura, y el chocolate que añadimos sin fundir tiene una estructura cristalina estable que “enseña” al resto del chocolate que está fundido cómo tiene que recristalizar. Seguramente no es una explicación muy exacta pero espero que me entendáis.

PD: He estado 3 días sin poder acceder al blog, y con el servidor caído, al parecer víctima de algún hacker. A los que estáis suscritos a la newsletter os llegó un correo en búlgaro, que yo no envié. Lo siento muchísimo. Hay partes del blog que escapan a mi control, y lo que se refiere a servidores, hosting y demás, me supera. Desde que me pasé de Blogger a WordPress dependo de otras personas que entienden del tema, porque yo desde luego, no controlo nada esos aspectos. En este caso, ni siquiera tengo una explicación para lo que ha pasado. Solo puedo pediros disculpas y esperar que no vuelva a ocurrir.



Kinder bueno

Kinder Bueno



Kinder bueno 1

Kinder bueno 2

Kinder bueno 3

Kinder bueno 4



{Kinder Bueno}

Preparación: 20 minutos (más tiempo de secado)

Cocción: 2 min

Raciones: 12 kinder bueno caseros

Ingredientes

  • 250 g de chocolate con leche, de cobertura (si lo compráis en supermercado, suele poner “postres” o “para fundir”, “para repostería”)
  • 50 g de chocolate negro, de cobertura
  • 1 bote pequeño de crema de chocolate blanco y avellanas (tipo Nocilla)
  • 4 obleas de helado (barquillo para helado. Lo compro en mercadona, son las obleas de toda la vida para hacer “helados de corte”
  • Equipamiento: moldes para Kinder Bueno

Preparación

  1. Fundimos y atemperamos el chocolate con leche. Para ello, suponiendo que no disponemos de termómeotro, ponemos 200 g de chocolate troceado (o en gotas) en un cuenco apto para microondas (preferiblemente de plástico). Programamos 30 segundos, y removemos. Repetimos el proceso hasta que el chocolate esté fundido. Añadimos los 50 g de chocolate restantes, y removemos hasta que esté disuelto del todo. Si queréis un método más profesional de atemperado, podéis consultar esta entrada (También tenéis información más detallada en mi libro “Chocolate”).
  2. Vertemos el chocolate atemperado en los moldes, llenando las cavidades, golpeamos ligeramente el molde para eliminar las burbujas, y lo ponemos boca abajo para eliminar el chocolate sobrante. Pasamos el filo de una espátula sobre el molde para limpiar los restos de chocolate, y dejamos que se endurezca el chocolate, en un lugar fresco y seco. En el frigorífico si no queremos esperar (aunque siempre que sea posible es mejor evitarlo).
  3. Ponemos la crema de avellanas y chocolate en una manga pastelera, y rellenamos las cavidades del molde (ver paso a paso en fotos más arriba).
  4. Cortamos las obleas de barquillo del tamaño de nuestro molde, y colocamos una porción sobre la pasta de avellanas en cada una de las cavidades del molde.
  5. Cubrimos el barquillo con más chocolate fundido, y nuevamente eliminamos el exceso de chocolate con el borde de una espátula.
  6. Cuando el chocolate haya endurecido desmoldamos con cuidado. Decoramos con unas tiras de chocolate negro fundido. Conservamos en un recipiente hermético en un lugar fresco hasta su consumo

NOTAS:

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  • Recuerda que ya está a la venta mi nuevo libro “Chocolate”, y que puedes comprarlo en tu librería favorita o en Amazon y hacer del mundo un lugar más feliz. Bueno vale, no todo el mundo exactamente. Pero yo sí seré más feliz. Y todos aquellos a los que le prepares las recetas del libro
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