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Apple Cheese Pie

Cuando preparaba esta entrada el Domingo pasado, se me acercó mi hijo Jorge (5 años). Me echó los brazos al cuello, y me susurró al oído: “¿Te quieres casar conmigo?”. Y a continuación me puso en la mano una argolla de plástico a modo de anillo.

A la hora de la merienda, le puse un donut de chocolate en el dedo y le dije: “Te quiero como hijito”. Como veis, somos unos románticos los dos… El caso es que luego estuve hablando con él porque no es la primera vez que me dice que él se va a casar conmigo, y estuve explicándole que no puede ser (aunque está claro que tiene buen gusto 😛 ). Que él tiene que buscar una persona a la que quiera mucho, que le haga feliz, con la que se ría, que les guste hacer las mismas cosas, … Así que ahora ha decidido que se va a casar con su amigo Mateo. Estoy segura de que cualquier día de estos cuando vaya a recogerle al cole, Mateo saldrá luciendo una flamante argolla de plástico en el dedito.

A Bea Roque también le pediría matrimonio con un donut o lo que haga falta. La conozco desde que empecé con el blog (ella lo abrió antes que yo), y ya era una referencia en la blogosfera. En persona sólo hemos coincidido un par de veces, pero cuando lees mucho a una persona, al final le tienes tanto cariño como si la conocieras. Bea Roque me gusta por su sentido del humor, su franqueza, y gastronómicamente hablando, por la infalibilidad de sus recetas. Así que cuando quise probar una nueva receta de masa quebrada, me fui corriendo a su último libro “Delicias para compartir”, donde da un montón de consejos sobre este tipo de masa para tartas. La masa me ha encantado, y de hecho pasa desde ya a sustituir la receta de masa quebrada que usaba antes. Probablemente que me guste más tiene que ver con el hecho de que proporcionalmente lleva más mantequilla que la que suelo hacer.

Para la receta de hoy, os voy a dar dos versiones. Una “rápida” o para principiantes, que se hace con masa comprada, y sin cocinar la manzana, y otra “menos rápida” pero mucho más deliciosa, con la masa casera, y la manzana previamente salteada con un poco de mantequilla. También el relleno tiene dos opciones: con huevo, que queda una textura tipo cheesecake, y sin huevo, que resulta en un relleno más cremosa.

Yo sin duda me quedo con la versión menos rápida, con la masa casera de Bea, la manzana salteada y el relleno cremoso. Ya me contaréis qué opináis vosotros.

PD: La plantilla como casi todas las que uso la compré en todo-stencil.com



Apple cheese pie
Masa quebrada comprada
Apple cheese pie
Relleno con huevo, manzana sin saltear



{Pastel de manzana y queso. Opción 1 “Rápida”}

Preparación: 10 minutos

Cocción: 30 min

Raciones: 1 tarta de 20 cm

Ingredientes

    Para la masa:

  • 2 láminas de masa brisa o quebrada
  • Para la decoración (opcional):

  • 1 de clara de huevo
  • 10 g de canela en polvo
  • 30 g de harina
  • 30 g de azúcar glass
  • 30 g de mantequilla, en pomada (blandita)
  • 1 plantilla que nos guste (stencil)
  • Para el relleno:

  • 4-5 manzanas reinetas
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 1 huevo
  • 250 g de queso crema
  • 75 g de azúcar
  • 1 cucharadita de vainilla en polvo, o pasta de vainilla

Preparación

  1. Comenzamos preparando la pasta de canela que servirá para decorar la masa quebrada. Como es meramente ornamental, si quieres prescindir de la decoración, pasa al siguiente punto. Mezclamos todos los ingredientes, y reservamos
  2. Pelamos y troceamos las manzanas, las mezclamos con el azúcar moreno, y reservamos. Mezclamos el queso con el huevo y el azúcar, y reservamos también
  3. Precalentamos el horno a 180 ºC. Sacamos una de las láminas de masa quebrada, y cubrimos la base del molde (de 20 cm), dejando que la masa sobresalga por los bordes. Disponemos en el fondo de la tarta una capa de manzana, y distribuimos por encima la crema de queso. Pincelamos con agua los bordes de la masa, para que al taparla con la otra lámina de masa quede bien pegado.
  4. Sacamos la otra lámina de masa quebrada. Si la vamos a decorar, colocamos el stencil o plantilla encima y con una paleta de extendido distribuimos la pasta decorativa de canela cubriendo bien todos los huecos. Hay que dejar una capa fina. Retiramos el
    stencil. Introducimos los dedos por debajo de la masa, y la colocamos sobre la otra mitad. Presionamos los bordes de la tarta, cortamos con una tijera el exceso de masa, y decoramos los bordes si lo deseamos, por ejemplo, presionando con los dedos índices todo el reborde.
  5. Horneamos unos 30 minutos. Si se doran demasiado los bordes, los tapamos con papel de aluminio a mitad de cocción
  6. Retiramos del horno, y dejamos enfriar al menos unos minutos. Se puede consumir caliente, templada o fría



Masa quebrada casera
Masa quebrada casera
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Relleno sin huevo, manzana salteada



{Pastel de manzana y queso. Opción 2. “Menos rápida pero mejor”}

Preparación: 20 minutos

Cocción: 30 min

Raciones: 1 tarta de 20 cm

Ingredientes

    Para la masa quebrada (receta de Bea Roque en su libro Delicias para compartir):

  • 350 g de harina
  • 250 g de mantequilla muy fría, cortada en cuadraditos
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 75 ml de agua
  • Para la decoración (opcional):

  • 1 de clara de huevo
  • 10 g de canela en polvo
  • 30 g de harina
  • 30 g de azúcar glass
  • 30 g de mantequilla, en pomada (blandita)
  • 1 plantilla que nos guste (stencil)
  • Para el relleno:

  • 4-5 manzanas reinetas
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 20 g de mantequilla
  • 250 g de queso crema
  • 75 g de azúcar
  • 1 cucharadita de vainilla en polvo, o pasta de vainilla

Preparación

  1. Comenzamos preparando la pasta de canela que servirá para decorar la masa quebrada. Como es meramente ornamental, si quieres prescindir de la decoración, pasa al siguiente punto. Mezclamos todos los ingredientes, y reservamos
  2. Pelamos y troceamos las manzanas, las mezclamos con el azúcar. Salteamos las manzanas unos minutos en una sartén con la mantequilla, y reservamos. Preparamos la crema de queso batiendo los ingredientes.
  3. Seguimos preparando la masa quebrada. En un bol amplio, ponemos la mantequilla, la harina, el azúcar y la sal. Con las puntas de los dedos, o entre las palmas, vamos frotando la mantequilla y la harina para unirlas, formando unas migas, del tamaño de un guisante. Debemos trabajar deprisa, no queremos que se desarrolle el gluten en la harina, ni que se funda la mantequilla. Para que la masa quede realmente crujiente, deben quedar trozos de mantequilla sin deshacer. Añadimos el agua muy fría y unimos las migas de mantequilla y harina hasta formar una bola. Podemos añadir un poco más de agua si vemos que la masa está muy seca. Este paso puede hacerse en un robot de cocina, o en la THX, poniendo todos los ingredientes al mismo tiempo y mezclando máximo 10 segundos a vel. 6. Dividimos la masa en dos, envolvemos con papel film, e introducimos en el frigorífico unos 30 minutos (si la temperatura es fresca, se puede estirar la masa directamente sin tiempo de frigorífico)
  4. Precalentamos el horno a 180 ºC. Sacamos una de las porciones, y la estiramos entre dos láminas de papel de hornear con ayuda de un rodillo, hasta formar un círculo de masa de un grosor de 0,5 cm (si no tenemos papel de hornear enharinamos la encimera y el rodillo). Cubrimos la base del molde (de 20 cm), dejando que la masa sobresalga por los bordes. Disponemos en el fondo de la tarta una capa de manzana salteada, y distribuimos por encima la crema de queso. Pincelamos con agua los bordes de la masa, para que al taparla con la otra lámina de masa quede bien pegado.
  5. Procedemos a estirar la otra porción de masa. Cuando esté estirada, si la vamos a decorar, colocamos el stencil o plantilla encima y con una paleta de extendido distribuimos la pasta decorativa de canela cubriendo bien todos los huecos. Hay que dejar una capa fina. Retiramos el
    stencil. Introducimos los dedos por debajo de la masa, y la colocamos sobre el relleno. (Si no se maneja bien, la metemos en el frigorífico unos minutos). Presionamos los bordes de la tarta, cortamos con una tijera el exceso de masa, y decoramos los bordes si lo deseamos, por ejemplo, presionando con los dedos índices todo el reborde.
  6. Horneamos unos 30 minutos. Si se doran demasiado los bordes, los tapamos con papel de aluminio a mitad de cocción
  7. Retiramos del horno, y dejamos enfriar al menos unos minutos. Se puede consumir caliente, templada o fría

NOTAS:

  • Recuerda que ya está a la venta mi nuevo libro “Chocolate”, y que puedes comprarlo en tu librería favorita o en Amazon y hacer del mundo un lugar más feliz. Bueno vale, no todo el mundo exactamente. Pero yo sí seré más feliz. Y todos aquellos a los que le prepares las recetas del libro
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